Duelo
El duelo es una respuesta personal, única y dolorosa que se produce ante la pérdida de una persona, animal o cosa con el que previamente se había establecido un vínculo afectivo.
Esta respuesta implica pensamientos, emociones y conductas vinculadas con esa pérdida en donde ha habido vínculo emocional, y requiere un proceso de adaptación a una nueva realidad.
El duelo no es una enfermedad. Es una respuesta muy humana y que, aun siendo dolorosa, nos sirve para adaptarnos de nuevo al mundo y a la vida.
Tipos de Pérdidas
- Fallecimiento de un ser querido
- Pérdida de propiedades o posesiones
- Divorcio, separación o ruptura sentimental
- Pérdida de empleo
- Enfermedad crónica, grave o invalidante
- Pérdida de alguna capacidad física o intelectual
- Cambio de domicilio
- Pérdida de algún miembro del cuerpo
- Rechazo de los padres
- Un aborto
- Situaciones de abandono
Fases del Duelo
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1. Fase de Shock, Impacto
Se acaba de producir la herida.
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2. Fase de Desorganización, Preocupación
Es la herida abierta. Toda la energía está puesta en el dolor.
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3. Fase de Reorganización, Resolución, Recuperación
Es la herida en cicatrización hasta su completa curación. Se recuerda el pasado con normalidad, se recupera el interés por vivir, por las actividades de siempre e incluso otras nuevas y se establecen nuevas relaciones.
Estas tres fases pueden variar y presentarse emociones, síntomas o pensamientos de una de ellas en otra de las etapas.
Principales Dificultades
Conflictos de herencias | Sentimientos de culpa | Conflictos familiares |
Inmortalidad virtual | Nueva pareja o sexualidad | Entorno social |
Economía personal o familiar | Tareas propias del fallecido | Entorno laboral |
Terapia de Duelo
Es importante afrontar el duelo y de esta manera conseguir:
– Aceptar la realidad de la pérdida, aceptando, asumiendo y gestionando adecuadamente el dolor, los cambios, dificultades y esfuerzos que conlleve.
– Elaborar el dolor, identificándolo, reconociéndolo y validándolo en una experiencia compartida del dolor y la pena, trabajando los pensamientos, emociones y conductas que lo componen.
– Adaptarse a un medio en el que la pérdida está ausente, reorganizando la vida cotidiana, el sistema familiar y, en definitiva, estableciendo nuevas metas y relaciones.
– Recolocar emocionalmente al fallecido o lo perdido y continuar viviendo, creando una relación cognitivo-emocional sana con el fallecido, teniéndole presente de forma adaptativa, de manera que sea plenamente compatible el recuerdo emocional del fallecido con el desempeño cotidiano.
Cada persona va a manifestar el duelo de una forma distinta, porque cada persona es única e irrepetible. La ayuda profesional y personalizada te permitirá elaborar tu duelo adecuadamente.
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