¿Qué es la Psicología Positiva?

Hasta hace prácticamente 20 años, la psicología se ha enfocado en estudiar y tratar las emociones más básicas y que generan afectación emocional negativa (E-), como el miedo, la ira o la tristeza, pero afortunadamente, cada vez se orienta más en el estudio y el enfoque terapéutico desde las emociones y sentimientos positivos o agradables.

La psicología positiva se centra en el bienestar y la felicidad del individuo, además de sus cualidades positivas como la resiliencia, la valentía, el altruismo, etc., que llevan implícitas acciones y consecuencias que pueden llegar a generar intenso dolor y sufrimiento.

En este punto, es importante aclarar la diferencia entre el dolor y el sufrimiento, puesto que no es lo mismo y es fundamental conocer la diferencia. Mientras que el dolor es la percepción sensitiva y emocional desagradable asociada a una lesión, el sufrimiento es la interpretación subjetiva de ese dolor.

Es decir, que el dolor es común y universal puesto que, en el ámbito del reino animal, al estar dotado el cuerpo de sistema nervioso central, se da la posibilidad de experimentar el dolor. Pero ese dolor según se interprete subjetivamente por el individuo que lo sienta, tendrá mayor o menor sufrimiento personal.

Por ejemplo, la persona A y la persona B, con las mismas condiciones físicas, reciben un golpe en la rodilla. Este golpe les duele igual a ambas personas, pero según interpreten ese dolor así será su sufrimiento. Si la persona A es alguien que no se lo espera probablemente sufrirá más que la persona B, tratándose esta de un padre que en la defensa vital de su hijo ha recibido ese golpe y está dispuesto a recibir muchos más sintiéndose orgulloso de su actitud paternal.

La psicología positiva, en su estudio del bienestar y felicidad de la persona, como no puede ser de otra manera, se ha centrado también en diferentes áreas del sufrimiento humano como:

La resiliencia.

El afrontamiento adaptativo al trauma.

El crecimiento postraumático.

Programas de intervención positivos para personas en riesgo de exclusión.

La intervención y prevención de recaídas con programas o módulos positivos.

El papel protector de determinados rasgos positivos en la aparición de trastornos físicos y psicológicos.

“Si se desarrollaran, potenciaran y cultivasen las emociones positivas desde la más tierna infancia, no sólo aumentaría el bienestar emocional y vital de las personas, sino que de por sí estas atenuarían o bloquearían la aparición disfuncional o no adaptativa de las emociones negativas.” Gonzalo Hervás

Por lo tanto, igual que buscamos identificar los sentimientos y las emociones negativas o dolorosas para resolverlas, debemos buscar las positivas o gratificantes para potenciarlas y, de esta manera, aumentar y mejorar nuestra calidad de vida emocional que, sin duda, repercutirá positivamente en el cuerpo y la mente.

Existen numerosos sentimientos y actitudes personales que debemos y podemos potenciar para nuestro bienestar:

Amor Humildad Euforia Satisfacción Esperanza Logro
Optimismo Alegría Plenitud Dignidad Valentía Compromiso
Ilusión Interés Compasión Serenidad Gratitud Libertad
Armonía Calma Regocijo Ternura Competencia Generosidad
Paciencia Alivio Confianza Solidaridad Entusiasmo Desprendimiento
Cariño Suficiencia Seguridad Honestidad Aceptación Respeto
Paz Justicia Bondad Vitalidad Honor Benevolencia

 

Referencias: Hervás, G. (2009). Psicología positiva: una introducción. Revista interuniversitaria de formación del profesorado, 23(3), 23-41.

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Javier Guardia
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